Una fibra con probióticos no presenta efectos secundarios porque está compuesta por ingredientes naturales que el cuerpo reconoce y utiliza de forma fisiológica.
Actúa suavemente en el intestino, sin irritar ni alterar procesos digestivos como lo hacen algunos medicamentos o laxantes agresivos.
Al mejorar el entorno intestinal de forma progresiva y equilibrada, es bien tolerada incluso en uso diario, sin generar molestias ni reacciones adversas.